Piratas
El Caribe, 1721, en alta mar. Un barco sin bandera es perseguido, en la tempestad, por una corveta de la Marina Real Inglesa. Mientras las nubes se arremolinan en los cielos y las olas embisten contra las embarcaciones, los truenos sacuden los corazones de los más temerosos.
En la tempestad, una embarcación debe trabajar al máximo de sus posibilidades. En este caso, la capitana está al timón, con su fiel ayudante al lado, oteando el horizonte con su precioso catalejo cromado. Cuando lo ajusta a la distancia adecuada, parece tener algún tipo de brillo neón en su lente, pero probablemente será un extraño efecto óptico producto de la lluvia y los rayos.
—Capitana, están acortando la distancia.
—Vaya, ese comodoro parece decidido a atraparnos, ¿eh?
—Eso parece, Capitana.
—¿Y crees, mi querida Spoo, que ese comodoro realmente puede con nosotros?
—Por supuesto que no, mi Capitana.
—Respuesta correcta. ¡Todos a sus puestos! ¡Vamos a efectuar un salto simple! ¡Navegante, aquí y ahora!
La Capitana y su ayudante, Spoo, siguen en sus puestos, mientras el resto de la tripulación empieza a correr por el buque. Saltando de cuerda en cuerda, corriendo de popa a proa y organizándose, mientras la tormenta sigue azotando el barco. De las habitaciones de la Capitana aparece otra mujer, que corre a hablar con ella.
—¿Me llamabas, Capitana?
—Vamos a tener que realizar varios saltos seguidos. Con segundos de diferencia. Hacia adelante. Pero poco —la Capitana está gritando, hablando con su Navegante pero también comunicándose con el resto de la tripulación—. Tenemos que llegar a Villa de la Vega y tiene que parecer natural.
—Leia, ¿está segura? ¿No sería más fácil simplemente desaparecer?
—Tengo un plan, Alle, mi querida. Sería muy sospechoso desaparecer así, sobretodo considerando lo que vamos a hacer.
—Si tú lo dices…
La Navegante, Alle, besa rápidamente a la Capitana Leia y se retrae de vuelta a la oscuridad de la cabina, dejando la puerta abierta esta vez. Spoo sigue fijándose en el barco, que les está acortando la distancia. Tras unos segundos, la Capitana empieza a gritar órdenes otra vez.
—¡Preparándonos para el salto 1! ¿Tripulación lista?
—¡Tripulación lista!
—¡Navegante lista! Salto en 3, 2, 1…
De un segundo para el siguiente, el barco no está en la misma posición. Se han distanciado más de su perseguidor, sin realmente llegar a estar fuera de peligro aún.
—¡Salto 2! ¿Tripulación lista?
—¡Tripulación lista!
—¡Navegante lista! Salto en 3, 2, 1…
Otro salto y Spoo sigue oteando el horizonte con su catalejo.
—¡Capitana! Hemos logrado suficiente distancia con la nave de la Real Marina, capitana.
—¡Perfecto! ¿Distancia con la Villa? —ante la pregunta de su Capitana, Spoo rápidamente gira varias partes de su catalejo, sin realmente apartarlo de su perseguidor.
—Debería aparecer en el horizonte en seguida, capitana, la tormenta es lo único que nos la impide ver ahora mismo.
—¡Magnífico, Spoo! Un día de estos tendré que subirte a Lugarteniente, eres magnífica.
—Gracias, mi Capitana.
—¡Tripulación, preparaos para avistar la Villa de la Vega!
—¡Sí, Capitana!
—¡Navegante, preparada para pasar a invisibilidad!
—¡Sí, Leia!
—¡Veo tierra! —grita alguna de las tripulantes de la nave.
—¡Es la Villa, Capitana! —confirma Spoo, con su catalejo esta vez encarado a su destino.
—¡Navegante, invisibilidad!
—¡Tripulación lista!
—Invisibilidad en 3, 2, 1…
—¡Invisiblidad completa!
—¡Navegante, cambio de medio!
—¡Tripulación lista!
—Volamos en 3, 2, 1…
Y el ahora invisible buque, arropado por la tormenta, empieza a elevarse en el aire. Agua cae de su quilla, confundiéndose con la lluvia que cualquiera que estuviera en medio del mar en ese momento (aunque no hay nadie) podría ver. En un proceso imposible, el barco invisible navega por el aire, entre la tormenta, y se coloca encima de Pueblo Español. Y en un proceso aún más imposible, sigue lloviendo por debajo de él, nada indicando su presencia a sus habitantes. En la proa, en la que ahora ha dejado de llover, la Capitana despide a un grupo de jóvenes grumetes, liderado por Spoo, que usan un buque salvavidas (invisible, para la mayoría de personas, aunque no para la tripulación) para bajar hasta el pueblo y proceder a cumplir con su objetivo.
Cuando finalmente el pequeño barco adosado vuelve a la nave principal, Leia y Alle están paseando por cubierta, de la mano, mirando sus relojes de pulsera y susurrándose la una a la otra. Dejando a su Navegante atrás, la Capitana corre hacia su tripulación, que está transportando a dos nuevas mujeres a bordo. Mientras todo el mundo espera atrás, Spoo corre a informar a su capitana.
—¡Spoo!
—Perdón por el retraso, capitana. La señora Anne no quería venir con nosotras a menos que también trajéramos a su amiga.
—¿Amiga?
—Sí, mire, también está encinta.
—¡Mary Read!
—Sí, creo que ese es su nombre.
—Bien, Spoo, me parece bien. Llévalas a las dependencias que tenemos preparadas para ellas, las del estilo correcto para esta época, y asegúrate de que la doctora las vea. Quiero un informe médico completo de cada una, y también del estado de sus barrigas, ya que estamos. Si están de humor, no estaría mal descubrir sus intenciones para con el parto y las posteriores decisiones para con las criaturas. Yo tendré que terminar los detalles de la extracción.
—¡Sí, Capitana! —Spoo rápidamente vuelve con su grupo, que proceden a entrar en el interior del barco.
La Capitana, sin embargo, vuelve con su Navegante, que está acercándose despacio y con el ceño muy fruncido.
—Cariño, tenemos un problema. Anne Bonny ha venido… Pero con Mary.
—¡Pero si habíamos dado órdenes exactas de sólo extraer a una!
—Lo sé, lo sé.
—Pero la única que desaparece históricamente es Anne.
—Lo sé, lo sé.
—Y ahora esperas que encuentre una forma de fingir la muerte en prisión de Mary.
—Bueno, habíamos elegido el día de hoy porque creíamos que Mary ya estaría muerta y que nos supondría menos problema.
—Cierto.
—Pero si Mary en realidad aún no está muerta…
—Lo sé, lo sé. Vamos a robarla también a ella. ¿Estás segura que podremos adaptarlas a ambas? ¿Que ambas podrán vivir con esta nueva vida?
—Se sabe poco de sus vidas, quizá juntas estén mejor que separadas, ¿no crees? Todo el mundo creía que ambas eran pareja de varios hombres, a veces hasta del mismo, pero… ¿Quién sabe? Quizá fueran mejores amigas de lo que les importaban los hombres, o quizá… Quizá fueran más como nosotras. Sabes que la historia siempre ha tratado fatal al recuerdo de las lesbianas, y aún peor a las mujeres bisexuales. Y, en el fondo, llevamos existiendo desde siempre. —Mientras habla, inconscientemente, empieza a acariciar la mejilla de Alle.
—Oh, vamos, Capitana, concéntrate en tu trabajo y deja las especulaciones para cuando estemos en nuestra habitación.
—Perdón, tienes razón. ¿Cómo arreglamos la muerte de Mary Read?
—Pues creo que exactamente igual que con la de María de Hungría o con la de Mary Wollestonecraft. Tú déjamelo en mis manos. La historia seguirá adelante, pero estas mujeres habrán sido salvadas.
—Es que qué haría yo sin ti.
—Dame diez minutos más y estaremos listas para el siguiente salto.
—¿Dos días?
—Dos días será perfecto. —Y, con estas palabras, la Navegante se pone a recoger utensilios y a bajar, junto a un par de asistentas, al pueblo.
En lo que tarda en volver la tripulación a sus puestos tras ubicar a sus nuevas inquilinas, la tormenta empieza a amainar. El buque que les había perseguido rato antes está atracando en el puerto, completamente ignorante de que su antigua presa está delante de ellos, en el aire, y que ya ha conseguido su botín. Cuando por fin vuelve la Navegante, la Capitana empieza a gritar órdenes otra vez. El barco va a proseguir su curso.
—¡Preparándonos para salto temporal! ¿Tripulación lista?
—¡Tripulación lista!
—¡Navegante lista! Salto en 3, 2, 1…
De un momento para el otro, todo el paisaje cambia. La hora del día es la misma, probablemente, pero se puede ver el sol asomando entre las nubes, blancas. El barco sigue en el mismo sitio, invisible, pero ahora ha dejado de llover bajo de él, igual que ya no llueve encima suyo. El pueblo parece algo más vivo y los barcos en el puerto han cambiado, pese a que el comodoro parece seguir en el pueblo.
Sin necesidad de gastar muchas palabras, Spoo y Alle rápidamente bajan y, al cabo de un par de momentos, vuelven a estar arriba, claramente orgullosas del resultado. Mientras Spoo vacía su barca de instrumentos y los coloca en su sitio, Alle se acerca a su capitana.
—Todo listo, Capitana. La historia sigue su curso.
—Y nosotras nos vamos a casa, ¿verdad?
—Oh y tanto que nos iremos a casa, cariño.
—Por favor concéntrate que aún no hemos acabado esta extracción.
—Si así lo prefieres…
Dándole un atrevido beso en los labios, la Navegante corre a ayudar a Spoo con el resto de preparativos, mientras la tripulación se despereza y se prepara para otro momento de trabajo. Con suerte, después de esto, podrán descansar.
—¡Tripulación, volvemos a casa!
—¡Todo listo, Capitana!
—¿Están nuestras invitadas a buen recaudo?
—¡Sí, Capitana!
—¡Preparándonos para salto! ¿Tripulación lista?
—¡Tripulación lista!
—¡Navegante lista! Salto en 3, 2, 1…
El Pueblo Español, también conocido como Villa de la Vega, queda atrás. Y con él quedan atrás el sol brillando entre las nubes, los barcos de la Marina Real, la mayoría de las gentes del siglo XVIII y una historia sin modificar. El barco, ahora, aún invisible y volando, está situado en un paraje muy diferente. Más concretamente, una cantidad aceptable de siglos más adelante. Encima de un mar límpido y vacío el barco se suspende en el aire, por encima de las ruinas de los que fueron los edificios del Pueblo Español. O eso debería ser, puesto que el área está llena de pequeños drones metálicos, en enjambre, buscando algo. O a alguien.
—Vaya, parece que aquí también hay agentes de la autoridad buscándonos —dice Alle, saliendo de su cabina.
—Y yo que creía que nuestra vida sería más fácil en nuestra propia línea temporal.
—Bueno, lo que hacemos sigue siendo ilegal, Leia.
—Salvar a la gente será ilegal, pero yo pienso seguir haciéndolo.
—Tranquila, que toda tu tripulación está de acuerdo en eso.
—Por supuesto, señora. Todas la seguimos porque este es el trabajo que queremos hacer —interviene Spoo, animando a su capitana.
—¡Tripulación, tenemos una plaga de babosas a las 12 en punto! ¡Maniobras de evasión!
—¡Sí, Capitana!
—¡Spoo, saca la artillería pesada!
—¡Sí, Capitana!
—¡Navegante, prepara el salto!
—¡Sí, Capitana!
—¡Tripulación lista!
—¡Navegante lista! Salto en 3, 2, 1…
FIN
- Este relato forma parte del Reto de Escritura #Origireto2019, organizado por Stiby, de Sólo un capítulo más, y Katty, de La Pluma Azul de KATTY.
- Este relato, de 1763 palabras, corresponde al objetivo 11, Narra la aventura de alguien que viaja en el tiempo.
- Para esta historia se incluyen los objetos 6, un informe médico, y 18, una plaga de babosas.
- Para Medallas, este relato está protagonizado por una mujer, y pasa el test de Bechdel, cumpliendo 8/6 para Feminista y 5/2 para Bechdel. Incluye a una protagonista bisexual, por lo tanto siendo protagonizado por una persona no normativa, cumpliendo 7/3 para Interesante.
- Podéis encontrar el resto de mis entradas para el #Origireto2019 aquí, y las de Neswina aquí. O, en su defecto, los de ambas aquí.












